Mi primera entrada en este 2010 es mi trabajo final para la cátedra de Redacción II. Una vez más, me piden hablar sobre mi país. Amores y desamores de una Venezuela traicionada. Espero les guste y no olviden comentar!
Desidia y Sensatez
Se necesita más que sabiduría para comprender y entender un país tan complejo como Venezuela. Es sumamente importante que el ciudadano sienta y viva su país a diario. Levantarse con el sol matutino que abraza las costas caribeñas; el frío acogedor de los andes venezolanos; la brisa cálida del llano y el agitado ritmo de vida de todos los que habitamos esta tierra. Todos estos elementos tienen una profunda relación con nuestra forma de pensar y de actuar.
Somos hijos de una fuerte lucha independentista. Oriundos de una rica y variada mezcla de culturas que nos hace desarrollar distintos estilos de vida y variadas formas de expresión y comprensión del mundo que nos rodea. Más allá de los paisajes está sumergida toda una tradición que va de costa a costa, en todos los sentidos y maneras posibles de expresión. Es un lenguaje autóctono, una forma de comunicación que manifiesta costumbres ancestrales que nos caracterizan y distinguen de cualquier otra hermana nación.
Por otra parte, en la era contemporánea Venezuela ha gozado de una riqueza extraordinaria en recursos naturales. El petróleo es el primer producto de exportación que poseemos. Este hidrocarburo ha sido la principal fuente de ingreso monetario del país. La renta petrolera ha ayudado a varias generaciones que han desarrollado su potencial apoyándose en la tenencia de este importante recurso. Más allá de ser una “tierra bendita” por el petróleo, nuestra nación ha sufrido los embates del derroche de recursos y el mal aprovechamiento de nuestras riquezas.
En este sentido, una impactante crecida de la pobreza se contrasta con el alto ingreso monetario a causa de la explotación del petróleo en el país. La desigualdad social es uno de los principales problemas que aqueja a la nación de Simón Bolívar. Un territorio donde pocos lo tienen todo y muchos no tienen nada.
Un país tan diverso donde cualquier día la preocupación principal que tienen algunos es conseguir un reconocimiento en su trabajo o universidad y para otros su angustia latente es saber si tendrán al menos un plato de comida en todo el día.
La carencia de valores es lo que se compra a diario en cualquier supermercado, la pérdida de identidad nos lleva de la mano cotidianamente cada vez que salimos de nuestras casas y la incertidumbre se acuesta a dormir a nuestro lado todas las noches.
Parece ser que la principal preocupación del venezolano es buscar la manera de evadir los problemas sociales y políticos que tiene el país. Más allá de presentar propuestas viables que le den un respiro al caos agonizante que vive nuestra sociedad, el ciudadano común busca el desarraigo de toda responsabilidad que implique aportar aunque sea un grano de arena a la nación que lo ha visto nacer, crecer y morir.
Finalmente el venezolano debe tener conciencia de que más allá del discurso retórico lleno de odio y división existe una tierra bendita que fervorosamente cree en sus habitantes y mantiene la esperanza de que Dios perdone la ignorancia cuyo cáncer se expande velozmente en todo su territorio. Es necesario comprender que detrás de estas generaciones hay sangre derramada por aquellos que tuvieron la osadía de enfrentar el abuso de poder y la arbitrariedad. La historia es la única que estará presente a lo largo de los años para juzgar y absolver el gran desasosiego que tenemos por lo que no es relevante para la patria.