Resulta un poco difícil acostumbrarme a este amargo sabor. Me siento preso en esta silla sin poder mirar a mi alrededor. Siento fuertemente tus ganas de amarrarme para que estáticamente pueda apreciar el destello de tu presencia. Si pudiera ver algo más de seguro estaría inserto en una pesadilla andante. También sé que no he perdido la batalla, y que aunque mi mundo esté tentado por tu simpatía, sé y entiendo que no es contigo con quien debo permanecer.
Convivir contigo es quizás uno de los retos más grandes que he tenido que afrontar en mi corta vida. Sé que lo he hecho bien a mi manera, aunque algunas veces quiera salir corriendo para no verte más. Es difícil saber que eres como el viento, no te veo pero te siento.
Moriría de pena si me identifico con el conformismo. Piensas que al ser yo conformista tú encontrarás ese bienestar que tanto te agrada. Creo que lo último que haría en mi vida sería sentarme frente al río a ver el mismo paisaje al amanecer y al anochecer.
Disfruta el sabor dulce de un café que para mí es amargo. Porque de un momento a otro el reloj de arena para ti dejará de funcionar. Y es allí donde yo quiero estar, para decirte que supe convivir contigo, que supe apreciarte cuando debí y que supe agradecerte por todo lo que me brindaste.
