miércoles, 12 de agosto de 2009

Autobiografía

Quiero aprovechar estas primera publicaciones para hacer mención a escritos especiales que considero fruto de una inspiración real y palpable y cuyos trabajos han tenido su reconocimiento. El primero que les coloco se titula "Retroceder para continuar" y no es más que un relato autobiográfico en donde se me pedía narrar la historia de mi vida hasta la actualidad. Sin más nada que decir, espero que lo disfruten y sus respectivos comentarios!


RETROCEDER PARA CONTINUAR

Sentado aquí en este mismo sillón, acostumbrado ya a esta inexplicable comodidad que me produce, tomando este mismo trago que toda la vida me ha gustado tanto, y teniendo frente a mí, ese gran retrato de mi familia, comienzo a merodear en mis recuerdos, en lo que sólo yo conozco, lo único que jamás he perdido y que conservo intacto en mi memoria.

Y es que a esta edad, siento gran nostalgia y felicidad, una serie de sentimientos encontrados provocados por el hecho de retroceder 50 años y sentirme como aquél joven veinteañero que solía pasar las tardes con sus amigos. Con tan sólo 20 años de edad, tenía tantas cosas que contar y compartir, sentía como si el tiempo hubiese pasado lentamente y yo hubiese vivido infinitas cosas, estando consciente que apenas la vida comenzaba para mí. Era la época de plenitud máxima en mi existencia, estudiando la carrera que desde el principio supe que sería la correcta. Sintiéndome feliz por el hecho de poder tomar mis propias decisiones. Rememorando los aspectos más importantes de mi vida y haciendo un sin fin de planes para el futuro, incierto pero asegurado dentro de mi convicción de éxito y triunfo.

Por supuesto, al hablar de los aspectos más importantes en mis primeros 20 años de vida, no puedo pasar por alto la accidentada forma en la que terminé estudiando Comunicación Social: al Salir del bachillerato, comencé estudios de Ingeniería Eléctrica en la Universidad Simón Bolívar, esta experiencia sin duda alguna me dejó un aprendizaje importantísimo acerca de escoger y hacer las cosas que realmente me hacían sentir completo en todos los sentidos. Por lo que transcurridos 14 meses en esa casa de estudios, decidí darle un nuevo rumbo a mi vida, estudiando lo que realmente me llenaba. A esa edad, tenía muchas cosas que contar y compartir, crecí mentalmente un poco rápido, pues la vida me obligó a madurar violentamente al tener esa amarga experiencia de ver la muerte tan de cerca, y es que los 12 meses de enfermedad de mi padre fueron influyentes en mi forma de ver la vida, en la manera de cómo comprendía mi entorno, dándome cuenta tempranamente que hay un mundo afuera en el que se debe luchar para poder subsistir. Pero no dramaticé ni enfoqué lo negativo de toda esa situación, más bien me apoyé en esa experiencia para poder salir adelante y continuar con mi proyecto de vida. Conocí personas maravillosas que hoy en día siguen acompañándome, son co-protagonistas de esta historia que hoy relato, son mi razón de vida y mi aliento diario. Impresionante es sin duda, cómo un amigo puede cambiar tu vida, me siento feliz de que esa familia que tuve el privilegio de escoger, es quien ha recorrido conmigo todo este camino.

Sin duda alguna, a mis 20 años de edad, ese joven de potencial espíritu que solía ser, sigue acompañándome hoy en día, en estos precisos segundos que transcurren, reposado en este gran sillón donde hoy cuento cómo aquel inocente niño sagitariano de 1989 transcurrió toda una vida llena de satisfacciones y grandezas, tristezas y nostalgias, que fueron ese impulso necesario en el camino del Diego joven. Gracias a eso, estoy aquí con el gran privilegio de tener salud para recordar, añorar y extrañar.








1 comentario:

kdanelli dijo...

Y gracias a ese jovennnnnn bellooooo de 20 años que nos hace reir siempre, es que la uni se convierte en el mejor lugar para llevar las cosas dificiles de la vida...y gracias a Dios que te cambiaste porque sino hubieses desperdiciado todo estoooooooo!