sábado, 27 de febrero de 2010

¿Esperar o continuar?

Uno de los grandes problemas que tenemos los seres humanos es "esperar". Si bien es cierto que la paciencia es uno de los dones que tiene el hombre, a veces es un poco abrumador e impreciso el hecho de "esperar" porque algo suceda.

Toda esta tertulia que aquí manifiesto se debe a que en la vida he aprendido que no se puede esperar que las cosas caigan del cielo o se acomoden por sí solas. Tampoco podemos esperar que alguien haga algo solo porque tiene algún tipo de afinidad con nosotros.

Esperar es algo agobiante y poco merecido para aquellos que tenemos el deseo de la prontitud en las venas. Si bien es cierto que las cosas suceden cuando tienen que suceder, de igual manera se siente un pequeño o gran vacío que no se completa hasta que no vemos realizado eso que tanto anhelamos.

Me confieso fiel detractor del agobiante sentimiento de la espera, va en contra de mi fervoroso principio de prontitud. Quizás uno de los errores más recurrentes en los que he caído es creer que las cosas deben funcionar en una "manera" u "forma" preestablecida, y que por allí todos deben regirse. Lo que es lógico para mí derrepente no lo es para el que me rodea.

Y sí, lo bonito de algo está en la capacidad de disentir y de ver las diversas opiniones en torno a un mismo punto, pero, coño, por qué es tan difícil a veces aceptar otra postura y ponerse de acuerdo en algo? Eso es harina de otro costal....

Aquí sigo reflexionando acerca de sentarme a esperar que por intuición alguien haga algo que para mí sea "correcto" sin querer referirme a que estoy faltando el respeto o violando el espacio personal de la otra persona. Simplemente digo: Coño, es lógico no crees? Y le reafirmo que es lógico porque en nuestra convención amistosa una de las tantas cosas que solemos tener en común es el consenso de que algo debe marchar de cierta manera, en ese punto de afinidad mutua es donde se enriquecen las relaciones interpersonales.

Pero el hecho es que no sucede, sino por el contrario frecuentemente se tienen actitudes o respuestas que te dicen quien es quien y te demuestran el nivel de lealtad que te vociferan a menudo.

Mi conclusión ante este amplio panorama de vivencias es que no se debe esperar nada de nadie, se deben mantener las relaciones interpersonales en su nivel óptimo y se debe ser sincero en todo momento. Sin embargo, no esperes nada de nadie porque lo que va a pasar, ocurrirá. Por eso yo escojo continuar.

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