
Tal día como hoy vine al mundo, un 18 de Diciembre de 1989 a las 2:00 am nací en la convulsionada ciudad de Caracas, en la Maternidad Concepción Palacios. Desde entonces vine a este mundo como el tercer hijo de un concubinato que parecía estar listo con la pareja de hembra y varón que me precedió (si, fui la sorpresa!)
Hoy, 20 años después de aquel día en que llegué al mundo no puedo dejar de agradecer primeramente a Dios por haberme dado la vida y por haberme otorgado la maravillosa familia que tengo.
A mi madre, quien ha sido soporte en todo este largo camino llamado vida, dándome su apoyo incondicional cuando más lo he necesitado, siendo más que una madre, una verdadera amiga que nunca me defraudará y que contaré con su amor y apoyo hasta el último día de mi existencia. Sin ti madre, el cielo no sería de un azul radiante. Te Amo!
A mis hermanos: Carolina, Oscar, Betty y Edgar, que han sido soporte y apoyo en todo momento de mi existencia. Porque han creído en mí y por seguir confiando en mi convicción de vida en el futuro. Por ayudarme a comprender el verdadero significado de la Familia y el Amor, sin duda alguna las dos cosas más importantes de la vida. Para ustedes hermanos, todo el éxito del mundo, la fe, el amor por lo que se hace y la constancia son las armas más valiosas que tenemos como seres humanos y como hijos de Rodrigo Rojas!
A mis incondicionales amigos, quienes han sido los hermanos que han estado allí para mí siempre, que han reído y llorado junto a mí, que me han reprochado cuando estoy equivocado y quienes me han aplaudido cuando doy lo mejor de mí en cualquier meta que me propongo.
Simplemente ¡GRACIAS! por estar junto a mí en estos magníficos años de vida. Se les quiere
Diego A.
Hoy, 20 años después de aquel día en que llegué al mundo no puedo dejar de agradecer primeramente a Dios por haberme dado la vida y por haberme otorgado la maravillosa familia que tengo.
A mi madre, quien ha sido soporte en todo este largo camino llamado vida, dándome su apoyo incondicional cuando más lo he necesitado, siendo más que una madre, una verdadera amiga que nunca me defraudará y que contaré con su amor y apoyo hasta el último día de mi existencia. Sin ti madre, el cielo no sería de un azul radiante. Te Amo!
A mis hermanos: Carolina, Oscar, Betty y Edgar, que han sido soporte y apoyo en todo momento de mi existencia. Porque han creído en mí y por seguir confiando en mi convicción de vida en el futuro. Por ayudarme a comprender el verdadero significado de la Familia y el Amor, sin duda alguna las dos cosas más importantes de la vida. Para ustedes hermanos, todo el éxito del mundo, la fe, el amor por lo que se hace y la constancia son las armas más valiosas que tenemos como seres humanos y como hijos de Rodrigo Rojas!
A mis incondicionales amigos, quienes han sido los hermanos que han estado allí para mí siempre, que han reído y llorado junto a mí, que me han reprochado cuando estoy equivocado y quienes me han aplaudido cuando doy lo mejor de mí en cualquier meta que me propongo.
Simplemente ¡GRACIAS! por estar junto a mí en estos magníficos años de vida. Se les quiere
Diego A.
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